Albahaca, la hierba sagrada

¿Quién no conoce la albahaca? En pestos, en ensaladas, en carnes, esta planta de aroma delicioso es un indispensable de la cocina mediterránea. Lo que quizá no supieses es que se empezó a cultivar en la India, donde todavía se la venera por sus propiedades medicinales. La llaman “tulsi” o albahaca sagrada (Ocimum tenuiflorum), y es una especie un poco diferente de la que utilizamos aquí (Ocimum basilicum), que se conoce como albahaca dulce. De esta también hay múltiples variedades, como la morada, la genovesa, la de hojas finas…

La albahaca se puede consumir seca, pero es una solución de emergencia para los meses de invierno o cuando no tenemos a mano. Y es que es fresca cuando despliega todo su arsenal aromático. Lo mejor es consumirla cruda o cortarla y añadirla al final de la cocción. También se puede blanquear, una manera de que mantenga su gusto y color durante más tiempo.

Para conservarla fresca, se puede congelar, metiéndola bien comprimida en los agujeros de la cubitera. Pero la mejor manera es en aceite: no solo conservaréis la hierba fresca durante días sino que además ¡conseguiréis un maravilloso aceite aromatizado! Eso sí, no os olvidéis de guardar el reciepiente en la nevera.

Una forma poco habitual aquí es tomarla en infusión, ya sea sola o acompañando un buen té verde o blanco. ¡Te sorprenderá!

Nombre técnico: Ocimum basilicum

Catalán: alfàbrega
Español: albahaca
Francés: basilic
Inglés: basil

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