yogui chai

Yogui chai, nuestra versión

Últimamente se ha puesto de moda una mezcla de especias para hacer en infusión que popularmente se conoce como yogui chai (muy probablemente a causa de una de las marcas que la comercializa, Yogi Tea). Yogui chai, escrito योगी चाय en hindi, significa té del yogui, del asceta, y está inspirado en las enseñanzas del ayurveda. Es una infusión que solo contiene especias, lo que vendría a ser una versión sin té del masala chai que toman en India.

Pues bien, después del feedback positivo de varios clientes e incluso un restaurante, damos por buena nuestra versión del famoso yogui chai. Lleva casia, cardamomo, clavo, pimienta negra y jengibre, tal como se aprecia en la foto, y se puede tomar sola o mezclada con leche o té o incluso con hierbas como el tulsi o el poleo, una versión, esta última, que nos gusta especialmente por lo refrescante que es. Todo es cuestión de encontrar la combinación que más o guste. Y vosotros, ¿cómo tomáis el yogui chai?

Encontraréis nuestro yogui chai en la tienda o en MASALABCN.COM.

tulsi

Tulsi, la hierba sagrada

La hierba tulsi, तुलसी en hindi (Ocimum tenuiflorum), es una planta de la familia de la albahaca y la menta que poco a poco se está introduciendo en Occidente a través de aquello que llaman medicina alternativa. En la India, de donde proviene, hace milenios que se conoce y se venera por su simbología religiosa (está dedicada al dios Vishnu) y también por las numerosísimas propiedades curativas que le otorga el Ayurveda.

Dice el Bhagavata, uno de los textos fundacionales más importantes del hinduismo, que en el reino espiritual de Vaikuntha todas las plantas de flor ostentan sus maravillosas y trascendentales fragancias pero aun así son conscientes de la grandeza de la austera y humilde tulsi, la favorita del Señor, que se engalana con hojas de esta planta. De la misma manera los devotos de Vishnu y Krishna reverencian la hierba tulsi, que forma parte de muchos rituales y, por extensión, de la vida diaria de los fieles, que la cultivan y la tienen siempre a mano.

Como planta medicinal, la hierba tulsi tiene una larga lista de propiedades: adaptógena, vermífuga, antioxidante, antiinflamatoria, antibacteriana… Poco menos un elixir de la vida eterna, la tulsi es adecuada, o eso dice el saber popular, para tratar desde el acné y los problemas de la piel hasta la caída del pelo y las picaduras de los insectos, contra los que, como sus hermanas aromáticas, es un excelente repelente.

Aquí en nuestra tierra es una planta difícil de hallar fresca, pero por suerte seca ya se empieza a distribuir (hasta ahora solo se encontraba en las farmacias y herboristerías y en forma de comprimido). Ya podemos, pues, prepararnos una infusión de tulsi o añadir un poco al té (tiene un aroma muy agradable que recuerda a la menta o al regaliz) y disfrutar así de sus virtudes.

Honeybush, el arbusto de miel

Si en los últimos años el rooibos y sus virtudes han triunfado entre los que buscaban una bebida amable, saludable y fácil de preparar y disfrutar, ¿qué no hará el honeybush, este arbusto también sudafricano más dulce y suave si cabe y con tantas o más propiedades?

Pero empecemos por el principio. El honeybush, o heuningbos en afrikáans (literalmente, “arbusto de miel”), es un género de plantas endémico de las provincias más meridionales de Sudáfrica, cerca del mar, que debe su nombre a las flores amarillas que lo cubren en primavera y al olor a miel que desprenden. El género Cyclopia lo componen una veintena de especies, y son cinco las que principalmente se recolectan o cultivan para luego trocear sus ramas y dejarlas fermentar y secar hasta obtener una tisana de gusto agradable y con grandes beneficios para la salud. ¡No es casualidad que las tribus africanas de la zona la lleven disfrutando desde hace generaciones!

En Occidente, en cambio, solo se conoce y consume desde hace unos pocos años. Como en el caso del rooibos, su atractivo principal es la ausencia de cafeína, pero enseguida llaman la atención la gran cantidad de minerales y antioxidantes que aporta y sus propiedades digestivas y antidepresivas entre otras. Respecto al gusto, este recuerda a los frutos secos, es muy suave y deja una sensación refrescante. Es una bebida que se puede infusionar tanto o tan poco como queramos, que admite todo tipo de combinaciones para endulzarla o aromatizarla, que se puede tomar caliente, fría… Una bebida tan versátil como nosotros queramos hacerla.

Hibisco: del té de karkade al agua de Jamaica

La flor o rosa de Jamaica, conocida también como hibisco, es una planta, un hibisco originario de África que se cultiva en muchas zonas tropicales del mundo por su flor de color rojo. En concreto, de la flor se recolecta su cáliz justo ante de abrirse, para después secarlo e infusionarlo en frío o en caliente y así obtener una bebida de color vino muy atractiva, saludable y refrescante.

En Egipto, Sudán y otros países vecinos, zona de origen de la planta, esta infusión se consume fría o caliente como bebida habitual o en celebraciones: la llaman karkade o bissap al Senegal. En América latina es también muy popular, sobretodo en México y el Caribe. Se toma normalmente fría, a veces con azúcar y aromatizada con jengibre y otras especias, limón y hasta con un poco de ron en Jamaica. Se la conoce como sorrel o agua de Jamaica.

También se puede encontrar mezclada con té, especialmente en la China y otros países asiáticos. Muchas mezclas herbales o tés aromatizados incluyen el hibisco entre sus ingredientes puesto que ayuda a compensar sabores: el hibisco tiene un punto amargo y aporta notas ácidas y de frutos rojos, además de teñir la infusión de un bonito color rojo. Actualmente y por razones similares, la flor de hibisco también se usa en coctelería.

Sobre sus beneficios para la salud, a la planta se le atribuyen propiedades diuréticas, depurativas y hasta laxantes, y representa una buena fuente de vitamina C y antioxidantes. Su consumo está contraindicado para embarazadas y lactantes.