En Occidente llamamos té negro a aquel que se ha sometido a un proceso completo de oxidación. El objetivo de dicho proceso es que el té desarrolle el gusto y los aromas deseados, que en el caso de los tés negros se busca que sean potentes y muy aromáticos (cuanto más larga es la oxidación, más concentrado es el gusto). Algunos tés negros conocidos son los de las regiones indias de Assam y Darjeeling, o los de la vecina Ceilán. También la China tiene una gran tradición en tés negros: los de la región de Yunnan o los ahumados como el Lapsang Souchong son algunos ejemplos. De todas formas, Occidente es el consumidor de té negro por excelencia, normalmente con leche y un poco de azucar al estilo anglosajón.

Pero volvamos a su elaboración. Para preparar las hojas para la oxidación, estas primero deben dejarse marchitar durante cierto tiempo bajo unas condiciones de calor y humedad específicas, hasta que se ha evaporado cierta cantidad de agua y estas se pueden enrollar con facilidad o bien cortar con el método CTC. Ambos procesos lo que hacen es destruir la estructura celular de las hojas y liberar las enzimas que favorecen la oxidación. Mediante un proceso controlado, las hojas se vuelven marrones poco a poco y las aromas se van desarrollando hasta que el proceso se interrumpe, ya sea aplicando calor o secando del todo las hojas.

Té de Navidad

Por Navidad, té y rooibos con especias

Es tradicional que por estas fechas se saquen ediciones limitadas de ciertos productos para agasajar a los clientes y festejar la Navidad. Se hace, por ejemplo, con la cerveza (la famosa bière de Noël de Centroeuropa) y también con el té. Nosotros inauguramos la tienda el año pasado con un té y un rooibos navideños originales que gustaron mucho, y este año repetimos idea pero no receta: si el año pasado los protagonistas eran las bayas de enebro y el anís estrellado, este año lo son el clavo y la casia, especias, todas ellas, de lo más invernales, de esas que en medicina ayurvédica se conocen como “calientes”, puesto que tienen la virtud de aportar y mantener la energía del cuerpo. Se trata pues de dos infusiones vigorizantes muy aromáticas, pensadas para combatir el frío e inspiradas en antiguas recetas de vinos y licores medievales especiados, algunos de los cuales dicen que tienen efectos afrodisíacos…

Nuestro té de Navidad lleva: té negro, casia, clavo, anís estrellado, trocitos de manzana y aromas de manzana.

Nuestro rooibos de Navidad (en la foto) lleva: rooibos, casia, clavo, trocitos de jengibre, cilantro en grano, flores de cártamo y aroma natural de naranja.

salvia

Té con salvia al estilo de Jordania

En la puerta contigua a nuestra tienda hay un restaurante árabe, y su propietario siempre comparte con nosotros vivencias y recuerdos de su tierra, muchas veces gastronómicos. El baharat kabsa, los arroces de Jordania… y su té, que toman con hojas de salvia. No es una salvia como la de aquí, precisa, aunque dudo que nuestros paladares inexpertos notásemos la diferencia. Ayer nos trajo un poco y por fin pudimos preparar la preciada infusión. ¡Qué cosa más rica! Infusionada, el sabor de la salvia, que ellos llaman “meramiah”, recuerda al tomillo (de hecho también se puede hacer con esta hierba), pero la manera de preparar este té y sus beneficiosos efectos digestivos y reparadores lo hacen hermano del té a la menta de las tribus del desierto. He aquí su receta…

Para 2 personas:

un puñado de hojas de salvia (como las de la foto)
2 cucharadas de té negro
azúcar al gusto

01) Ponemos agua a calentar. Cuando hierva, echamos la salvia y la dejamos hervir unos minutos hasta que el agua coja color y se torne muy aromática.
02) Retiramos la salvia y con esa agua infusionamos el té de 3 a 5 minutos.
03) Añadimos el azúcar y servimos el té bien caliente.

Masala Chai

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