Clavo, intenso e indescriptible

El clavo de olor es una especia con un aroma embriagador y particular y un uso de lo más variado en cocina. Seguramente en casa tengáis un poco en vuestro especiero, ya que a pesar de ser una especie exótica (¡proviene de las islas Molucas!) es también muy popular en nuestra tierra. Pero, ¿os habéis parado alguna vez a observarla de cerca? ¿A experimentar con ella? ¿Sabéis cómo usarla?

Comencemos por su fisonomía. Si nos fijamos, veremos que no se trata de una semilla ni de un fruto sino de un botón floral, el capullo de una planta de donde está a punto de brotar una flor. Es en este momento, justo antes de que esta se abra, cuando se recolecta el llamado clavo. Luego se deja secar y ya se puede usar.

Del clavo, destaca su potente aroma y, de esta, un componente principal, el eugenol, en un 70-80%. El resultado es una especia que podríamos describir como picante, refrescante, astringente y, por qué no, anestésica: el eugenol es el responsable de que se nos adormezcan ligeramente las terminaciones nerviosas de la boca al consumir clavo. Si a eso le sumamos sus virtudes antisépticas no es extraño que la mayoría de colutorios lo incluyan entre sus ingredientes.

En la cocina, el clavo es ideal para aromatizar carnes, salsas, caldos, arroces… Pero cuidado, ¡uno o dos son suficientes si no queremos enmascarar el resto de sabores! También se usa molido por ejemplo en repostería, y si lo combinamos con pimienta negra, canela, cardamomo, nuez moscada… tendremos el principio de un buen curry.

Nombre técnico: Eugenia caryophyllata

Catalán: clau
Español: clavo
Francés: girofle
Inglés: clove
Hindi: laung
 
 

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