mermelada de kiwi

Mermelada de kiwi

El kiwi es una fruta complicada. No a todo el mundo le gusta, no todo el mundo lo sabe comer. Y yo que sospecho que una cosa tiene mucho que ver con la otra: ¿recordáis cuando en el cole nos daban kiwi de postre? Te lo enseñaban a comer con cuchara, sin pensar que esos kiwis verdes, inmaduros a más no poder, eran ácidos como una mala cosa y duros, imposibles de comer con una cucharilla. En cambio, ¿habéis hecho el experimento de dejar madurar un kiwi hasta el punto de que se puede pelar con los dedos? La piel se oscurece y se vuelve blandito y dulce y una vez pelado te lo comerías a mordiscos como si fuese una manzana. Nosotros lo probamos con un quilo que habían abandonado en la cocina de una oficina y unos cuantos no llegaron a la olla de lo ricos que estaban. Y, con el resto, hicimos mermelada de kiwi:

800 g de kiwis pelados y troceados
300 g de azúcar
el zumo de medio limón
3 o 4 clavos de olor

01) Ponemos la fruta, el azúcar y el zumo de limón en un bol y lo dejamos marinar unas cuantas horas.
02) Lo echamos en una olla a fuego medio y añadimos los clavos. Lo dejamos cocer una hora aproximadamente sin dejar de vigilarlo. De paso aprovechamos para quitar la espuma que se va formando. ¡Cuidado que no se nos queme el azúcar!
03) Cuando nos guste la textura (tened en cuenta que luego al enfriarse se espesa), pescamos los clavos y con un machacador (
masher en inglés) aplastamos la fruta.
04) Guardamos la mermelada de kiwi en un bote de cristal en la nevera, ¡lista para el desayuno de mañana!

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