Morteros para toda una vida

Andrés Muro lleva toda una vida haciendo morteros de mármol. Los hace a la manera tradicional, con sus manos, uno a uno. En una hora dice poder terminar uno; cuando empezó tardaba mucho más. Empezó tímidamente, con unos pocos. ¿Se venderían? Ahora tiene clientes por todo el mundo, en países tan lejanos como Japón. Gente que sabe apreciar el trabajo bien hecho, dice.

El material, el excelente mármol blanco que se extrae de las canteras cerca del pueblo de Macael, en Almería. Un material noble, compacto y duradero como pocos que convierte al mortero en una pieza de por vida. Como el de las abuelas. Pues eso.

En nuestra tienda encontraréis actualmente dos medidas: el pequeño de 14 cm, suficiente para moler especias y hacer pequeños majados, y el mediano de 17 cm para los aficionados a hacer allioli y otras salsas y pastas en mayor cantidad.

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