habas

Rehogado de habas y guisantes

Las habas rehogadas son un clásico de nuestra cocina pero un clásico menospreciado no obstante, en parte por la poca afición de las generaciones más jóvenes por las habas (claro, qué queréis, una legumbre que cocida tiene una textura arrugada, un color grisáceo poco atractivo, un gusto amargo y que encima te hace currar porque ¡hay que pelarla!). El otro motivo, especulo, es lo poco que dura la temporada de habas (finales de invierno, principios de primavera): si te descuidas ya casi ni encuentras. Porque creednos cuando afirmamos que este es un plato que hay que hacerse con habas y guisantes frescos. Nada de congelados: en lo que respecta al sabor, ¡las habas frescas no tienen ni punto de comparación! Añadidle un buen cacho de panceta, un trocito de chorizo o morcilla y una ramita de menta y os saldrá un festín que convencerá a los más reticentes.

Para 2 personas:

3/4 de quilo de habas sin pelar
1/4 de quilo de guisantes sin pelar (opcional)
2 lonchas de panceta
1 trozo de morcilla
1 cebolla
1 tomate (opcional)
pimentón (opcional)
un manojo de hojas de menta
una hoja de laurel
aceite, sal

01 Pelamos las legumbres, picamos la cebolla y el tomate. Troceamos la panceta.
02 Ponemos una cazuela al fuego con aceite y sofreímos, en este orden, la panceta, la cebolla y el tomate. Rectificamos el sofrito de sal y azúcar e incorporamos las hierbas.
03 Añadimos las habas y los guisantes y medio vaso de agua, tapamos y lo dejamos cocer. La manera tradicional para asegurarse que no les faltaba agua era con el truco del plato: poner un plato hondo o una tapa al revés con un poco de agua. Nosotros hemos aprovechado para cocerlas con un tagín.
04 A media cocción incorporamos la morcilla, tapamos y dejamos que se acaben de cocer.

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