Entradas

peras al vino

Peras al vino

No habíamos comido nunca peras al vino y teníamos mucha curiosidad por este postre tradicional, tan tradicional que a veces da la impresión que ha pasado de moda: pocos restaurantes lo tienen en la carta hoy en día y a todo aquel a quién le preguntas le trae recuerdos antiguos, de la niñez y de comidas familiares en casa de la abuela. La receta la hemos rescatado del Corpus de Cocina Catalana. Hela aquí:

Para 4 personas:

8 peras (nosotros hemos usado las de la variedad Conference)
1 litro de vino tinto (vino del Priorat, a granel, es una muy buena opción)
150 g de azúcar
2 ramitas de canela
10 clavos de olor
la piel de una naranja
helado de vainilla o similar (opcional pero delicioso)

01) Pelamos las peras y las ponemos a hervir en una olla con el resto de ingredientes (¡excepto el helado, claro!). Tienen que hervir una media hora hasta que estén blandas. Las reservamos.
02) Dejamos reducir la salsa hasta la textura deseada. Hay que controlarla hacia el final, no vaya a ser que se nos queme el azúcar.
03) Apagamos el fuego, mezclamos las peras con la salsa y lo dejamos enfriar. Se sirven tibias o frías, solas o acompañadas de una bola de helado.

Las peras al vino se conservan sin problemas unos días en la nevera.

dal con remolacha

Garbanzos con hojas de remolacha

Este es un plato indio, concretamente unas dal (दाल – legumbres) hechas con chana dal (चना दाल – garbanzos partidos) i hojas de chukandar (चुकंदर – remolacha). Es muy rápido de cocinar sobre todo si se dispone de olla a presión, ya que las chana dal no hay que remojarlas previamente. Las hojas de remolacha le da un toque de color y un punto dulce que recuerda un plato bien nuestro, los garbanzos con espinacas. Combinado con arroz resulta un menú excelente, muy nutritivo, equilibrado y nada pesado.

Para 2 personas:

un puñado de hojas de remolacha
120 g de garbanzos partidos
media cucharadita de comino en grano
media cucharadita de mostaza en grano
media pulgada de jengibre fresco
una vaina de cardamomo negro
un clavo
unos pocos granos de pimienta negra
media cucharadita de cúrcuma
media cucharadita de comino molido
media cucharadita de cilantro molido
un chili rojo seco (o un cuarto de cucharadita de chili molido)
mango molido o zumo de limón (opcional)
sal, aceite

01) Lavamos las hojas de remolacha y las troceamos. Lavamos también los garbanzos.
02) Ponemos la olla a presión al fuego con un chorro de aceite. Echamos el comino y la mostaza en grano. Mientras en un mortero majamos el jengibre con el resto de las especias excepto el mango.
03) Sofreímos las especias hasta que quede una pasta. Añadimos la remolacha y la salteamos unos minutos.
04) Añadimos los garbanzos, sal y un par de vasos de agua, tapamos y lo dejamos cocer unos 15 minutos.
05) Destapamos y lo dejamos cocer hasta que nos guste la textura (o añadimos agua si se la ha bebido toda). Lo retocamos de sal y le añadimos mango molido o zumo de limón, al gusto.

En nuestro caso, como aproveché un poco de arroz hervido que tenía en la nevera, lo mezclé todo junto para que este se calentara. Normalmente se sirve por separado.

mermelada de kiwi

Mermelada de kiwi

El kiwi es una fruta complicada. No a todo el mundo le gusta, no todo el mundo lo sabe comer. Y yo que sospecho que una cosa tiene mucho que ver con la otra: ¿recordáis cuando en el cole nos daban kiwi de postre? Te lo enseñaban a comer con cuchara, sin pensar que esos kiwis verdes, inmaduros a más no poder, eran ácidos como una mala cosa y duros, imposibles de comer con una cucharilla. En cambio, ¿habéis hecho el experimento de dejar madurar un kiwi hasta el punto de que se puede pelar con los dedos? La piel se oscurece y se vuelve blandito y dulce y una vez pelado te lo comerías a mordiscos como si fuese una manzana. Nosotros lo probamos con un quilo que habían abandonado en la cocina de una oficina y unos cuantos no llegaron a la olla de lo ricos que estaban. Y, con el resto, hicimos mermelada de kiwi:

800 g de kiwis pelados y troceados
300 g de azúcar
el zumo de medio limón
3 o 4 clavos de olor

01) Ponemos la fruta, el azúcar y el zumo de limón en un bol y lo dejamos marinar unas cuantas horas.
02) Lo echamos en una olla a fuego medio y añadimos los clavos. Lo dejamos cocer una hora aproximadamente sin dejar de vigilarlo. De paso aprovechamos para quitar la espuma que se va formando. ¡Cuidado que no se nos queme el azúcar!
03) Cuando nos guste la textura (tened en cuenta que luego al enfriarse se espesa), pescamos los clavos y con un machacador (
masher en inglés) aplastamos la fruta.
04) Guardamos la mermelada de kiwi en un bote de cristal en la nevera, ¡lista para el desayuno de mañana!

carne en salsa

Bhuna gosht, carne en salsa al estilo del Punjab

La cocina del norte de India es la que más encontramos en los restaurantes indios cerca de casa, debido a que la mayor parte de los inmigrantes de ese país provienen de la región del Punjab, en la frontera entre India y Pakistán. Y en sus menús, los platos de carne en salsa acostumbran a captar toda la atención de nuestros sentidos. ¡Esos aromas! Esa textura de carne tiernísima que se deshace en la boca, su sabor picantito, especiado, concentrado, nos habla de carne cocinada durante horas en sus propios jugos y con especias. Ignorantes de nosotros, luego en casa intentamos reproducir esas salsas y erramos añadiendo agua y tomate y nata y yogur y más agua cuando muchas veces el secreto es cebolla y paciencia. Bueno, paciencia y un recipiente adecuado para estofar carne, por ejemplo una olla con una tapa que cierre bien o un tajín.

Eso es precisamente lo que quiere decir भून, “bhuna”: una técnica de cocción en la que se fríe la carne con las especias y sin añadir agua hasta que los líquidos quedan tan concentrados que parecen una pasta. Es necesario, por lo tanto, que el recipiente donde se cuezan los ingredientes mantenga la humedad: por eso la necesidad de taparlo. El agua de la carne y las verduras que añadamos hará el resto.

También es muy típico de estos platos incorporarles yogur, pero no al final con la salsa como muchas veces se cree sino que el yogur se usa, mezclado con especias, para marinar y enternecer la carne aprovechando la acidez de este.

A continuación os presentamos nuestra versión del bhuna gosht o carne en salsa, hecha con cordero, suave de picante y con una deliciosa variación: la incorporación de berenjena.

Para 3 – 4 personas:

600 g de carne de cordero troceada
2 cebollas
2 tomates
1 berenjena
una pulgada de jengibre fresco
2 o 3 cucharadas de yogur
una cucharadita de Curry del Sr. Kurtz (o de chili molido)
una cucharadita de cilantro molido
media cucharadita de cúrcuma molida
garam masala entero (eso es, una rama de canela, un par de cardamomos, un par de clavos, una hoja de laurel)
unas cuantas hebras de macis (opcional)
un puñado de hojas de cilantro fresco
ghee o aceite, pimienta, sal

01) Salpimentamos la carne, trituramos el jengibre y lo mezclamos con el iogurt. Marinamos la carne en esta mezcla durante dos horas.
02) Picamos la cebolla, el tomate, las hojas de cilantro y la berenjena. Esta última la ponemos en un escurridor con sal para que pierda el amargor.
03) Ponemos una olla al fuego con aceite o ghee. Tostamos el garam masala y la macis. Acto seguido añadimos la cebolla y la sofreímos.
04) Cuando se haya caramelizado es el turno de la carne, que freímos hasta que esté dorada. Añadimos entonces el tomate, las especias molidas y tapamos. De vez en cuando removemos. La idea es que la carne se cueza y que el sofrito quede reducido a una pasta que se adhiera a la carne
05) Llegados a este punto echamos la berenjena y volvemos a tapar hasta que esté tierna. 5 minutos antes de servir apagamos el fuego y decoramos con las hojas de cilantro.

Este plato de carne no es especialmente picante pero siempre es agradable acompañarlo de platos suaves, como por ejemplo unas verduras salteadas o una raita así como un poco de arroz blanco.

yogui chai

Yogui chai, nuestra versión

Últimamente se ha puesto de moda una mezcla de especias para hacer en infusión que popularmente se conoce como yogui chai (muy probablemente a causa de una de las marcas que la comercializa, Yogi Tea). Yogui chai, escrito योगी चाय en hindi, significa té del yogui, del asceta, y está inspirado en las enseñanzas del ayurveda. Es una infusión que solo contiene especias, lo que vendría a ser una versión sin té del masala chai que toman en India.

Pues bien, después del feedback positivo de varios clientes e incluso un restaurante, damos por buena nuestra versión del famoso yogui chai. Lleva casia, cardamomo, clavo, pimienta negra y jengibre, tal como se aprecia en la foto, y se puede tomar sola o mezclada con leche o té o incluso con hierbas como el tulsi o el poleo, una versión, esta última, que nos gusta especialmente por lo refrescante que es. Todo es cuestión de encontrar la combinación que más o guste. Y vosotros, ¿cómo tomáis el yogui chai?

Encontraréis nuestro yogui chai en la tienda o en MASALABCN.COM.

Té de Navidad

Por Navidad, té y rooibos con especias

Es tradicional que por estas fechas se saquen ediciones limitadas de ciertos productos para agasajar a los clientes y festejar la Navidad. Se hace, por ejemplo, con la cerveza (la famosa bière de Noël de Centroeuropa) y también con el té. Nosotros inauguramos la tienda el año pasado con un té y un rooibos navideños originales que gustaron mucho, y este año repetimos idea pero no receta: si el año pasado los protagonistas eran las bayas de enebro y el anís estrellado, este año lo son el clavo y la casia, especias, todas ellas, de lo más invernales, de esas que en medicina ayurvédica se conocen como “calientes”, puesto que tienen la virtud de aportar y mantener la energía del cuerpo. Se trata pues de dos infusiones vigorizantes muy aromáticas, pensadas para combatir el frío e inspiradas en antiguas recetas de vinos y licores medievales especiados, algunos de los cuales dicen que tienen efectos afrodisíacos…

Nuestro té de Navidad lleva: té negro, casia, clavo, anís estrellado, trocitos de manzana y aromas de manzana.

Nuestro rooibos de Navidad (en la foto) lleva: rooibos, casia, clavo, trocitos de jengibre, cilantro en grano, flores de cártamo y aroma natural de naranja.

Kabsa

Aquí este plato no se conoce demasiado, pero en la zona del Golfo Pérsico, de donde es típico, lo consideran poco menos que la comida nacional. Se trata de un arroz con carne de cordero o pollo y aromatizado con especias, de gusto muy suave donde lo que destaca es la acidez de la lima. Esta se puede poner seca y molida (una especia llamada loomi) o fresca, que es como lo hemos hecho aquí.

El plato se prepara con más o menos variaciones en toda la región de Oriente Medio y norte de África, y esto incluye las especias: algunos le añaden azafrán, otros chili o pimienta de Jamaica… La mezcla ya preparada se conoce como 7 especias árabes, baharat kabsa o simplemente baharat (significa “especias en árabe) y la podéis encontrar en nuestra tienda o hacérosla vosotros mismos, ¡es muy fácil!

Para 4 personas:

1 kg de carne de cordero troceada (paletilla por ejemplo)
320 g de arroz basmati
4 cucharadas de tomate triturado
1 cebolla
1 limón
500 ml de agua (lo justo para cubrir la carne)
1 cucharada de baharat kabsa
1 ramita de canela
2 o 3 cardamomos (verdes o negros)
2 o 3 clavos
Azafrán
Aceite, sal, azúcar, pimienta negra

1) Salpimentamos la carne y la doramos en una cazuela con aceite. Reservamos.

2) Picamos la cebolla y en la misma cazuela echamos primero la canela, el clavo y el cardamomo y luego la cebolla picada hasta que se cueza. Entonces echamos el tomate, las especias molidas, sal y azúcar.

3) Ahora echamos la carne y el limón y removemos. Si queremos añadir alguna verdura, como por ejemplo zanahoria, es el momento de hacerlo.

4) Añadimos el agua y unas cuantas briznas de azafrán, tapamos y lo dejamos cocer 20 minutos. Mientras, limpiamos el arroz varias veces (para eliminar el almidón) y lo dejamos en remojo.

5) Echamos el arroz, subimos el fuego hasta que hierva y lo bajamos de nuevo. Tapamos. Un truco para que el arroz no quede demasiado pastoso es poner un trapo de cocina entre la tapa y la olla. Lo dejamos cocer 20 minutos más, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue el arroz a la cazuela.

Este plato se come acompañado de una ensalada y, opcionalmente, de salsa de tomate. Y si todavía queréis hacerlo más tradicional, ¡atreveros a comerlo con las manos!

Cerdo sorpotel

Para 4-6 personas:

1 kg de carne de cerdo grasienta
250 g de hígado de cerdo
2 o 3 cebollas
2 chiles verdes, picados
1 pulgada de jengibre fresco, 6 dientes de ajo
1 hoja de laurel
1 cucharadita de comino en polvo
2 cucharaditas de pimentón picante
1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo
1 cucharadita de canela casia en polvo
unos 10 granos de pimienta negra, molida
5 o 6 clavos, molidos
aceite, sal y vinagre

01 En una olla con agua y el laurel cocemos el hígado durante 20 minutos. Hacemos lo mismo con el cerdo (en otra olla). Guardamos el caldo de este último. Luego los cortamos a daditos, los pasamos por la sartén y los reservamos.
02 Trituramos los ajos y el jengibre y lo mezclamos con las especias y el vinagre hasta hacer una pasta.
03 En la misma sartén, sofreímos la cebolla y los chiles, y algo más tarde la pasta.
04 Echamos la carne y un poco de agua y lo dejamos cocer una media hora.
05 Para que un plato de sorpotel desarrolle todo su sabor se recomienda dejar que repose 1 o 2 días antes de servir.

Masala chai

El té con especias o masala chai es el té tal y como lo toman en la India, un té fuerte, muy dulce y ligeramente picante que se prepara con té negro, leche fresca de vaca y una gran variedad de especias: cardamomo verde, canela, pimienta negra, clavo, hierba limón, jengibre fresco, anís estrellado… Son muchas las combinaciones y las proporciones de cada especia. También la manera de preparar-lo depende de cada cual: hay quien pone las especias enteras, o solo algunas, o quien prefiere prepararse un combinado, un masala, por comodidad y por el resultado, tan sabroso. Y si luego hablamos del masala chai en Occidente, ¡el abanico de posibilidades se multiplica! Masala chai hecho con leche de avena o de soja o sin leche, hecho con rooibos o con té rojo ¡o incluso sin té! Pero sea como sea vuestro masala chai favorito, hay que saber por dónde empezar. Esta es nuestra receta:

Para 2 personas:

1/2 taza de agua
1 taza de leche fresca
2 o 3 cucharaditas de té negro broken
1/2 cucharadita de MASALA PEL CHAI
mediio pulgar de jengibre fresco
2 cucharaditas de azucar

01 Ponemos agua a calentar en un cazo y troceamos o machacamos el jengibre.
02 Echamos el jengibre, el té, el MASALA y el azucar en el cazo. Cuando empiece a hervir echamos la leche.
03 Dejamos que vuelva a hervir y justo entonces bajamos el fuego.
04 Lo dejamos cocer unos minutos más. Cuando vaya a hervir de nuevo apagamos el fuego.
05 Servimos el masala chai directamente en la taza usando un colador.

Clavo, intenso e indescriptible

El clavo de olor es una especia con un aroma embriagador y particular y un uso de lo más variado en cocina. Seguramente en casa tengáis un poco en vuestro especiero, ya que a pesar de ser una especie exótica (¡proviene de las islas Molucas!) es también muy popular en nuestra tierra. Pero, ¿os habéis parado alguna vez a observarla de cerca? ¿A experimentar con ella? ¿Sabéis cómo usarla?

Comencemos por su fisonomía. Si nos fijamos, veremos que no se trata de una semilla ni de un fruto sino de un botón floral, el capullo de una planta de donde está a punto de brotar una flor. Es en este momento, justo antes de que esta se abra, cuando se recolecta el llamado clavo. Luego se deja secar y ya se puede usar.

Del clavo, destaca su potente aroma y, de esta, un componente principal, el eugenol, en un 70-80%. El resultado es una especia que podríamos describir como picante, refrescante, astringente y, por qué no, anestésica: el eugenol es el responsable de que se nos adormezcan ligeramente las terminaciones nerviosas de la boca al consumir clavo. Si a eso le sumamos sus virtudes antisépticas no es extraño que la mayoría de colutorios lo incluyan entre sus ingredientes.

En la cocina, el clavo es ideal para aromatizar carnes, salsas, caldos, arroces… Pero cuidado, ¡uno o dos son suficientes si no queremos enmascarar el resto de sabores! También se usa molido por ejemplo en repostería, y si lo combinamos con pimienta negra, canela, cardamomo, nuez moscada… tendremos el principio de un buen curry.

Nombre técnico: Eugenia caryophyllata

Catalán: clau
Español: clavo
Francés: girofle
Inglés: clove
Hindi: laung
 
 

¿No sabes dónde comprar? ¡Visita MASALA ONLINE!