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Besan laddu (dulce indio de harina de garbanzos)

Uno de los dulces indios más conocidos y apreciados es el लड्डू (laddu), una consistente bolita hecha con jaggery, harina y ghee. Todavía hoy lo preparan habitualmente en los hogares, especialmente cuando se acercan celebraciones como Diwali. Hay muchos tipos de laddus según qué harina se use, en nuestro caso los hemos preparado con besan o harina de garbanzos. La receta es original de Deepti Golani, profesora de hindi y colaboradora de Casa Àsia (es por eso que las medidas están en tazas). धन्यवाद!

Ingredientes:

1 taza y media de besan o harina de garbanzos (también se puede sustituir la media taza por almendras trituradas)
3/4 de taza de
jaggery o azúcar de caña sin refinar
4 cucharadas de sémola de trigo molida
1/2 taza de ghee o mantequilla
1 cucharadita y media cardamomo verde molido
un puñado de frutos secos triturados como por ejemplo pistachos, anacardos, almendras… (opcional)

01 Mezclamos la harina, las almendras, la sémola y el ghee.
02 En una sartén al fuego tostamos la mezcla a fuego medio, unos 7 u 8 minutos, hasta que cambie de color y empiece a desprender un agradable aroma tostado. Hay que remover continuamente y vigilar que no se nos queme.
03 Lo retiramos del fuego y dejamos que se enfríe un poco, no demasiado.
04 Añadimos el azúcar y el cardamomo, lo mezclamos y con las manos hacemos bolitas compactas del tamaño de una albóndiga.
05 Si las queremos decorar, mojamos una mitad de cada bolita en un poco de ghee fundido y rebozamos esta mitad con los frutos secos para que se queden pegados.

Curry matsaman de pollo

Parece ser que este curry tailandés es originario del sur del país y que se inspira en la gastronomía de las comunidades musulmanas que se establecieron allí a lo largo de los siglos (“matsaman” o “massaman” sería una adaptación de “musulmán”). Los árabes que llegaron a Tailandia eran comerciantes, y las especias que traían de países lejanos no tardaron en fusionarse con la forma de cocinar de los locales hasta dar originar platos como este. Se trata de un curry muy especiado con notas típicamente árabes a comino y canela pero relativamente poco picante (aunque esto, ya se sabe, depende del cocinero). La textura, sedosa, gracias a la omnipresente leche de coco. Es un curry clásico para hacer con pollo o ternera, pero raramente con cerdo debido a las raíces islámicas del plato. En su versión vegetariana, se puede hacer con tofu o directamente con verduras, sobretodo tubérculos: te llena igual y está tanto o más bueno.

Como veréis, es muy fácil de hacer una vez se tienen todos los ingredientes, solo requiere tiempo (unos 40 minutos) y un poquito de gracia a la hora de equilibrar la mezcla. Es, por lo tanto, una buena receta con la que introducirse en el delicioso mundo del curry tailandés. ¡A la cocina!

Para 5-6 personas:

500 g de pollo troceado
400 g de patatas
2 zanahorias grandes
unas cuantas chalotas
800 ml de leche de coco
100 g de pasta de curry matsaman (¡próximamente, la recepta para hacerla desde cero!)
2 cucharadas de salsa de pescado
2 cucharadas de concentrado de tamarindo
20 g de jaggery
un puñado de cacahuetes crudos
un par de ramitas de casia
un puñado de hojas de cilantro como guarnición (opcional)

01) Lavamos, pelamos y troceamos las verduras. Las cebollas, las partimos en cuartos.

02) Abrimos la lata de leche de coco. En la superficie tendría que haberse acumulado la crema (si no la hemos agitado previamente). Cogemos unas cuantas cucharadas y las echamos en una olla al fuego. Cuando la crema empiece a borbotear echamos la pasta y la sofreímos unos minutos removiendo a menudo para que no se nos queme. Si queremos, podemos añadir unos cuantos cacahuetes machacados a modo de pasta.

03) Añadimos el resto de la leche de coco y removemos. Cuando hierva de nuevo, añadimos la casia, el tamarindo, el jaggery y la salsa de pescado. Hay que ir ajustando el sabor hasta que nos guste; este tiene que ser equilibrado, salado pero dulce a la vez, picante pero no demasiado. Si lo queremos más salado, añadiremos salsa de pescado. ¿Más dulce? Jaggery. Si lo que queremos es realzar las notas ácidas, podemos echar más tamarindo o incluso zumo o ralladura de lima.

04) Ahora es el momento de echar las zanahorias y a continuación las patatas. Cuando empiecen a estar cocidas, le toca al pollo. Cuando patatas y pollo estén hechos, añadimos las chalotas y lo dejamos unos minutos más.

05) Decoramos el plato con unos cuantos cacahuetes troceados y hojas de cilantro bien picaditas.

El curry matsaman, como la mayoría de currys, se sirve acompañado de arroz blanco, a poder ser de jazmín (variedad de arroz originaria de Tailandia). Además, os recomendamos que también lo acompañéis con una ensalada o raita de pepino y naranja, por ejemplo, que os ayudará a soportar el nivel de picante.

Ellurundai (dulces de sésamo)

En la India les vuelven locos los dulces, tienen una gran tradición de golosinas y pastitas hechas con ingredientes tales como khoya (leche semideshidratada), jaggery (azúcar de caña sin refinar) o varias harinas de legumbres que combinan normalmente con frutos secos y una gran variedad de especias. Muchas son recetas sencillas, con ligeras variaciones según la región, recetas que pasan de madre a hija y se preparan en casa para degustar durante las celebraciones religiosas o familiares u ofrecer a los invitados a la hora del té.

Entre estas recetas hay las de la familia de los laddus, dulces con forma de bola, y entre estas están los laddus de sésamo (til laddu en hindi), muy nutritivos y saludables. Uno de los que llaman más la atención es el que se elabora con sésamo negro en la región de Tamil Nadu y que en el idioma de allí se llama ellurundai. Otras curiosidades de la receta es que solo se necesitan 2 ingredientes, se tarda poquísimo en llevarla a cabo y no requiere ningún tipo de cocción. ¿Qué, os animáis?

Para 10-12 bolitas:

100 g de jaggery
150 g de semillas de sésamo negro

01 Tostamos las semillas en una sartén sin aceite durante unos minutos y las dejamos enfriar.

02 Trituramos las semillas con un molinillo de café. A medio moler, añadimos el jaggery desmigajado. Seguimos triturando hasta que nos guste la textura.

03 Con las manos, compactamos la masa haciendo bolitas del tamaño de una albóndiga. El calor de las manos y el aceite del sésamo nos ayudarán en la tarea.

¡Listos! Las bolitas se guardan en la nevera, nos aguantarán un par de semanas.