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patatas bravas

Unas patatas bravas bien especiadas

En verano (y en invierno) unas patatas bravas son el acompañamiento perfecto a la hora del vermut. Si eres un fan incondicional del plato tienes dos opciones: hacer el peregrinaje de turno de terraza en terraza en busca de las mejores o hacértelas a tu gusto en casa. Si sois de estos últimos es probable que ya tengáis una receta de patatas bravas de cabecera, pero por si acaso aquí compartimos la nuestras. Por supuesto viene con extra de especias, así que no os asustéis con la lista. Se pueden preparar más o menos con lo que tengáis en la despensa: el secreto está en cocinar tranquilamente la salsa de manera que quede bien caramelizada y espesa:

1 patata por persona (tipo Kennebec)
1 o 2 tomates por persona
1 falange de jengibre fresco (*)
chaat masala (o en su defecto comino, sal negra y asafétida)
un par de chilis secos tipo “piri-piri” o “cayenas” (*)
hierbas (orégano, ajedrea, tomillo…)
una pizca de pimienta negra
aceite, sal, azúcar y vinagre

* (Eliminar si no queréis que pique.)

01) Se rallan los tomates. Se pelan las patatas, se trocean y se tiran a una sartén con un buen chorro de aceite y el fuego bajo-medio. Se tapa. De vez en cuando destapamos y les vamos dando la vuelta. Si vemos que se empiezan a dorar y todavía no están hechas por dentro, bajamos el fuego. Cuando ya estén cocinadas, las reservamos en el plato de servir.
02) Se pela y trocea el jengibre. Y en la misma sartén de antes echamos el jengibre y los chilis. Al cabo de un minuto añadimos el tomate rallado y poco a poco vamos incorporando la sal y las especias. Se deja que vaya reduciendo la salsa hasta que casi no quede agua. Entonces añadimos la pizca de azúcar y un chorrito de vinagre. Removemos durante un minuto más y lo servimos sobre las patatas.

Como alternativa para los más golosos y nostálgicos del bar El Porrón: probadlas con tiras de beicon frito por encima. ¡Ya nos diréis qué tal!

Cataplana de pescado

La cataplana es el nombre que recibe una cazuela con tapa de forma casi esférica típica de la cocina del sur de Portugal, donde se usa para preparar los conocidos guisos de pescado y marisco de esas regiones. La forma de la cazuela es ideal para conservar la humedad de los alimentos y permite una cocción lenta y homogénea del plato sin tener que añadir mucho líquido, cosa que te permite poner todos los ingredientes, tapar y olvidarte. ¡Muy práctico! Con unas cuantas hierbas y especias que tengamos a mano, en 30 minutos conseguimos un guiso ligero y muy aromático. Tomad nota:

Para 3 personas:

3 rodajas grandes de merluza
2 patatas
2 pimientos verdes pequeños (de los de freír)
1/2 cebolla
1 tomate maduro
un chorro de vino blanco
pimentón de la Vera (nosotros hemos usado pimentón Las Hermanas que nos traímos de nuestro último viaje a Extremadura, buenísimo y de confianza)
laurel, romero, tomillo
aceite, sal

01) Pelamos y cortamos la cebolla a lunas, el pimiento a tiras y medio tomate a dados. Rallamos la otra mitad del tomate. También pelamos las patatas y las cortamos finas como para tortilla.
02) Ponemos una cataplana (o recipiente equivalente, nosotros hemos usado un tajín) en el fuego con un chorro de aceite y en él colocamos las verduras haciendo una capa y encima de estas los tres trozos de pescado junto con las patatas haciendo una segunda capa. Encima de todo ponemos las hierbas, echamos sal y pimentón y un buen chorro de vino blanco. Tapamos
03) Lo dejamos cocer media hora aproximadamente. Si vemos que le falta agua le podemos añadir un poco. Cuando las patatas estén cocidas ya lo podemos servir.

Gracias al blog de Lene As minhas receitas por la receta original. ¡Bon proveito!

empanadillas

Empanadillas de atún y patata al curry

A veces, especialmente si somos poca gente a comer o la comida no nos gusta demasiado potente, resulta que nos sobra pasta de curry y no sabemos qué hacer con ella. Podemos congelarla, por supuesto, pero una opción más fácil e interesante es añadirla a aquellos sofritos y salsas a los que queramos dar un toque exótico. Como por ejemplo al relleno de estas empanadillas caseras.

Para 4 – 6 personas (salen unas 25 empanadillas):

250 g de harina
2 huevos
leche
50 g de mantequilla
aceite de oliva
aceite para freír
sal
agua tibia
un par de cucharadas de pasta de curry
2 patatas medianas o 1 de grande
1/2 cebolla
2 latas de atún

1) En un bol ponemos la harina y dejamos una poca para luego trabajar la masa en la encimera. Batimos un huevo y guardamos un poquito para luego pintar las empanadillas. Echamos el resto con la harina y lo mezclamos.
2) Añadimos una cucharada de aceite de oliva y otra de leche y seguimos amasando.
3) Ponemos un poco de agua a calentar y disolvemos en ella una pizca de sal. Cuando este tibia se la vamos añadiendo a la masa.
4) Ahora toca pasar a la encimera. Usaremos la harina sobrante para que no se nos pegue. Trabajamos la masa unos 10 minutos. Luego la tapamos con un trapo y a la nevera un rato.
5) Mientras hacemos el relleno: pelamos y cortamos las patatas y las ponemos a cocer como si fuésemos a hacer una tortilla de patatas (en una paella con aceite y tapadas). Ponemos también a cocer un huevo duro.
6) Picamos la cebolla y la sofreímos en una olla. Añadimos la pasta de curry y removemos. Al cabo de unos minutos echamos el atún.
7) Cuando las patatas estén hechas las escurrimos y también las echamos a la olla junto con el huevo duro picado. Apagamos el fuego y dejamos que se enfríe.
8) Sacamos la masa de la nevera y la extendemos con el rodillo hasta conseguir un grosor de unos pocos milímetros. Con un objeto redondo vamos sacando obleas. La masa que sobre se vuelve a amasar y se repite la operación.
9) Ponemos una bolita de relleno en cada una de las obleas y la cerramos ayudándonos con el huevo batido y un tenedor con el que hacer un trenzado.
10) Calentamos aceite en cantidad y freímos las empanadillas.

Estas empanadillas de atún se sirven acabadas de hacer y se pueden acompañar de alguna salsa o chutney, por ejemplo el de piña con verduras de Maria de Al pot petit hi ha.

Curry matsaman de pollo

Parece ser que este curry tailandés es originario del sur del país y que se inspira en la gastronomía de las comunidades musulmanas que se establecieron allí a lo largo de los siglos (“matsaman” o “massaman” sería una adaptación de “musulmán”). Los árabes que llegaron a Tailandia eran comerciantes, y las especias que traían de países lejanos no tardaron en fusionarse con la forma de cocinar de los locales hasta dar originar platos como este. Se trata de un curry muy especiado con notas típicamente árabes a comino y canela pero relativamente poco picante (aunque esto, ya se sabe, depende del cocinero). La textura, sedosa, gracias a la omnipresente leche de coco. Es un curry clásico para hacer con pollo o ternera, pero raramente con cerdo debido a las raíces islámicas del plato. En su versión vegetariana, se puede hacer con tofu o directamente con verduras, sobretodo tubérculos: te llena igual y está tanto o más bueno.

Como veréis, es muy fácil de hacer una vez se tienen todos los ingredientes, solo requiere tiempo (unos 40 minutos) y un poquito de gracia a la hora de equilibrar la mezcla. Es, por lo tanto, una buena receta con la que introducirse en el delicioso mundo del curry tailandés. ¡A la cocina!

Para 5-6 personas:

500 g de pollo troceado
400 g de patatas
2 zanahorias grandes
unas cuantas chalotas
800 ml de leche de coco
100 g de pasta de curry matsaman (¡próximamente, la recepta para hacerla desde cero!)
2 cucharadas de salsa de pescado
2 cucharadas de concentrado de tamarindo
20 g de jaggery
un puñado de cacahuetes crudos
un par de ramitas de casia
un puñado de hojas de cilantro como guarnición (opcional)

01) Lavamos, pelamos y troceamos las verduras. Las cebollas, las partimos en cuartos.

02) Abrimos la lata de leche de coco. En la superficie tendría que haberse acumulado la crema (si no la hemos agitado previamente). Cogemos unas cuantas cucharadas y las echamos en una olla al fuego. Cuando la crema empiece a borbotear echamos la pasta y la sofreímos unos minutos removiendo a menudo para que no se nos queme. Si queremos, podemos añadir unos cuantos cacahuetes machacados a modo de pasta.

03) Añadimos el resto de la leche de coco y removemos. Cuando hierva de nuevo, añadimos la casia, el tamarindo, el jaggery y la salsa de pescado. Hay que ir ajustando el sabor hasta que nos guste; este tiene que ser equilibrado, salado pero dulce a la vez, picante pero no demasiado. Si lo queremos más salado, añadiremos salsa de pescado. ¿Más dulce? Jaggery. Si lo que queremos es realzar las notas ácidas, podemos echar más tamarindo o incluso zumo o ralladura de lima.

04) Ahora es el momento de echar las zanahorias y a continuación las patatas. Cuando empiecen a estar cocidas, le toca al pollo. Cuando patatas y pollo estén hechos, añadimos las chalotas y lo dejamos unos minutos más.

05) Decoramos el plato con unos cuantos cacahuetes troceados y hojas de cilantro bien picaditas.

El curry matsaman, como la mayoría de currys, se sirve acompañado de arroz blanco, a poder ser de jazmín (variedad de arroz originaria de Tailandia). Además, os recomendamos que también lo acompañéis con una ensalada o raita de pepino y naranja, por ejemplo, que os ayudará a soportar el nivel de picante.

Maacher chop (croquetas de pescado)

El pescado (“maach” en bengalí) abunda en la región de Bengala y, claro está, también las recetas de pescado. Frito, cocido en salsa, asado, al vapor envuelto en hojas de platanero… En cada comida hallamos al menos un plato de pescado o marisco, ya sea el principal… o este entrante tan estimado por todos los bengalíes.

Ingredientes para 4-5 personas:

400 g de pescado blanco (el pescado más típico para este plato es el rui, una especie de carpa, pero aquí lo hemos hecho con merluza)
1 o 2 patatas medianas
1 huevo
1 o 2 chilis verdes (opcional, eliminar si no se quiere picante)
una pulgada de jengibre fresco
1 cucharadita de chili molido
1/2 cucharadita de garam masala
1/4 de cucharadita de cúrcuma molida
una hoja de laurel
una ramita de canela casia
un par de clavos de olor
ralladura de limón
pan rallado o harina de trigo o de garbanzos (¡según la textura que más os guste!)
cilantro fresco
sal

1) Hervimos el pescado con agua, sal, la cúrcuma, el laurel, la casia y los clavos durante 5 minutos y lo escurrimos. Aprovechamos el agua para hervir las patatas con piel.
2) Quitamos las espinas del pescado y pelamos las patatas. Lo machacamos todo con un tenedor y añadimos las especias molidas, la ralladura de limón, el chili verde, el jengibre y un puñado de hojas de cilantro, todo bien picadito.
3) Ahora es el momento de dar forma a las croquetas y rebozarlas. Si las queremos con harina de trigo (como en la foto), mezclamos el huevo con la masa, hacemos las bolitas y las rebozamos con harina. Si queremos que tenga la textura del pan rallado, es mejor mezclar un poco de harina o maicena con la masa para darle consistencia y luego rebozar las bolitas en huevo y pan rallado.
4) Freímos las croquetas con abundante aceite.

¡Listos! Estas croquetas de pescado se sirven acabadas de hacer y se acompañan de una salsa tipo ketchup o kasundi; nosotros os recomendamos probarlas con alguno de los chutneys de verduras de Al pot petit hi ha. ¡Fantástico!

Ñoquis de zanahoria con pimienta de Jamaica

Para 2 personas:

2 o 3 patatas, hervidas y peladas
1 zanahoria, pelada y hervida
100 g de mantequilla
100 ml de crema de leche
una pizca de nuez moscada
2 o 3 granos de pimienta de Jamaica, triturados
queso rallado
harina, sal

01 Chafamos las patatas y la zanahoria. Añadimos la mitad de la mantequilla y vamos incorporando harina hasta obtener una masa homogénea.
02 Hacemos cilindros de masa y los cortamos en porciones del tamaño de una falange. Los decoramos marcándolos con un tenedor.
03 En una olla calentamos la mantequilla y la crema de leche. Añadimos las especias y finalmente el queso hasta que se deshaga.
04 Ponemos a hervir una olla con agua y sal. Tiramos los ñoquis de pocos en pocos. Cuando salgan a la superficie están hechos.
05 Los pescamos con un colador y los mezclamos con la salsa.