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Té y tendencias de primavera

En un negocio la opinión de los clientes es valiosísima y pasar horas detrás del mostrador es la mejor manera de escucharos. Vuestros sabores preferidos, los productos que no encontráis en ningún sitio, las preguntas sobre la información sesgada que nos llega a través de los medios… Si nos preguntasen podríamos en un momento hacer un análisis detallado de las tendencias del sector.

En este sentido, hace ya tiempo que nos pedís tés e infusiones con regaliz, un sabor particular, muy fresco y anisado, que tiene la virtud de hacer más agradables las infusiones sin tenerlas que endulzar. El responsable de este dulzor es un componente de esta raíz, el ácido glicirrícico, con un poder edulcorante muy superior al del azúcar y, además, propiedades expectorantes y mucolíticas. ¿Una joya? Siempre que se tome con moderación: hay que tener en cuenta que un consumo repetido de regaliz provoca alteraciones en la presión sanguínea y por lo tanto está contraindicado en caso de hipertensión.

Eso no quiere decir que no se pueda tomar, por supuesto, simplemente que, como siempre decimos, hay que estar bien informados. Por eso hemos incorporado dos fantásticas infusiones que tienen el regaliz entre sus ingredientes: un mate con naranja y regaliz, ideal para ese chute de energía mañanero, y el conocido ginseng oolong o oolong de ginseng, un té chino clásico famoso por su presentación en forma de piedrecita y su sabor dulce y especiado que se va desplegando infusión tras infusión. ¡Un té que vale la pena conocer!

Otra de las tendencias estrella entre los clientes es el favorecer todo aquello que no lleve cafeína: hay una verdadera guerra contra este alcaloide presente en el café y en el té, a pesar de que la cantidad presente en una taza de este último sea muy menor. Pero ante la duda la tendencia es a evitarla, con el inconveniente de que muchas veces las infusiones alternativas (rooibos, etc.) no terminan de convencer. Pero hay una solución: ¡el té descafeinado! Se trata de té que se somete a un proceso a altas presiones que usa el dióxido de carbono como agente absorbente. Es un proceso muy efectivo que también se usa para el café de alta calidad, puesto que mantiene muy bien su color, sabor y aroma. En la tienda encontraréis dos tés descafeinados, un Earl Grey hecho con té verde sencha y una novedad, té negro con naranja.

Finalmente y ya pensando en la primavera, el calor y los tés fríos, hemos incorporado un té negro con menta y lima para comenzar a experimentar. ¿Os lo imagináis en un cóctel de caipirinha? Mmmm…

El gaiwan: presentación

De la misma manera que no hay un solo té sino mil tipos y variedades, también son numerosas las maneras que existen en el mundo de preparar esta bebida dependiendo de las costumbres y gustos de cada país. Y claro, a distintas maneras, distintos utensilios. En Masala este mes lo dedicamos al gaiwan, un objeto chino muy adecuado para preparar té si disponemos de un poco de tiempo y ganas de disfrutarlo en profundidad.

Un gaiwan se compone de tres partes: el cuerpo principal, en forma de taza, un soporte en forma de plato hondo y una tapa que sirve para filtrar. Las tres piezas son normalmente de cerámica, aunque también se fabrican en cristal. Lo primero que observamos es que es de tamaño especialmente pequeño. ¿Acaso no hemos dicho que era un utensilio donde preparar el té? Sí, bien, pero ¿qué té? Aunque en él podemos preparar todo tipo de tés e infusiones, le sacaremos el máximo partido si:

  • Se trata de un té de hoja entera. La razón de esto es muy simple: si el té o hierba es muy picado (por ejemplo el té verde japonés o el rooibos), el gaiwan no lo filtrará bien y os acabará la mitad en la taza.
  • Se trata de un buen té. Los tés de calidad, especialmente los oolongs y los verdes chinos, se pueden reinfusionar varias veces, una acción que consiste en aprovechar las mismas hojas para preparar una nueva taza. Cada reinfusión es distinta y nos descubre una nueva cara de ese té, además que nos ayuda a conocerlo en profundidad. Con un gaiwan las reinfusiones son muy fáciles de hacer y nos permite varias seguidas sin enguachinarnos debido a su tamaño reducido.
  • Y ahora viene la segunda observación: si no tiene asa, ¿cómo se sujeta? Pues con un poco de práctica, usando el “plato” como soporte para evitar quemarnos y aguantando con un dedo la tapa inclinada que hace de filtro y evita que caigan las hojas en la taza. ¿Complicado? Las primeras veces sí, pero pronto le coges el truco y entonces la practicidad y rapidez del proceso compensan las quemaduras y derrames del principio.

    Y el té ¿dónde lo servimos? Pues si bien podemos usar el mismo gaiwan para beberlo, otra opción es verter el líquido o bien en una jarrita que luego usaremos para servir (un “acumulador”) o bien directamente en cada vaso. En este último caso se recomienda usar vasos de tamaño pequeño e intentar repartir equitativamente la infusión.