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El gaiwan: presentación

De la misma manera que no hay un solo té sino mil tipos y variedades, también son numerosas las maneras que existen en el mundo de preparar esta bebida dependiendo de las costumbres y gustos de cada país. Y claro, a distintas maneras, distintos utensilios. En Masala este mes lo dedicamos al gaiwan, un objeto chino muy adecuado para preparar té si disponemos de un poco de tiempo y ganas de disfrutarlo en profundidad.

Un gaiwan se compone de tres partes: el cuerpo principal, en forma de taza, un soporte en forma de plato hondo y una tapa que sirve para filtrar. Las tres piezas son normalmente de cerámica, aunque también se fabrican en cristal. Lo primero que observamos es que es de tamaño especialmente pequeño. ¿Acaso no hemos dicho que era un utensilio donde preparar el té? Sí, bien, pero ¿qué té? Aunque en él podemos preparar todo tipo de tés e infusiones, le sacaremos el máximo partido si:

  • Se trata de un té de hoja entera. La razón de esto es muy simple: si el té o hierba es muy picado (por ejemplo el té verde japonés o el rooibos), el gaiwan no lo filtrará bien y os acabará la mitad en la taza.
  • Se trata de un buen té. Los tés de calidad, especialmente los oolongs y los verdes chinos, se pueden reinfusionar varias veces, una acción que consiste en aprovechar las mismas hojas para preparar una nueva taza. Cada reinfusión es distinta y nos descubre una nueva cara de ese té, además que nos ayuda a conocerlo en profundidad. Con un gaiwan las reinfusiones son muy fáciles de hacer y nos permite varias seguidas sin enguachinarnos debido a su tamaño reducido.
  • Y ahora viene la segunda observación: si no tiene asa, ¿cómo se sujeta? Pues con un poco de práctica, usando el “plato” como soporte para evitar quemarnos y aguantando con un dedo la tapa inclinada que hace de filtro y evita que caigan las hojas en la taza. ¿Complicado? Las primeras veces sí, pero pronto le coges el truco y entonces la practicidad y rapidez del proceso compensan las quemaduras y derrames del principio.

    Y el té ¿dónde lo servimos? Pues si bien podemos usar el mismo gaiwan para beberlo, otra opción es verter el líquido o bien en una jarrita que luego usaremos para servir (un “acumulador”) o bien directamente en cada vaso. En este último caso se recomienda usar vasos de tamaño pequeño e intentar repartir equitativamente la infusión.

    Hoji kukicha

    Se trata de un tipo de hojicha o té tostado japonés hecho a partir de kukicha (té de tallos de sencha o bancha). En el caso de este té, los tallos se tuestan en una olla de porcelana sobre carbón; el resultado es un té que no parece té y que puede echar para atrás a alguno, pero que no os engañe su aspecto: a pesar de su fuerte aroma a tostado tiene un gusto extranyamente suave, con notas acarameladas que recuerdan al café o al chocolate. Además, el proceso de tostado ayuda a reducir todavía más la ya de por sí poca cafeína presente en este té, convirtiéndolo en un té perfecto para la tarde o noche o para que lo disfruten también los niños.

    Como habréis adivinado, al hoji kukicha al ser un té especial no le podemos aplicar los parámetros clásicos de tiempo y temperatura que aplicaríamos a un té verde corriente. Para sacar todo el partido a este té lo mejor es usar agua en su punto de ebullición, y dejarlo reposar entre 1 y 2 minutos. Esto nos dará una primera infusión potente. Luego podremos reinfusionarlo, pero para ello deberemos alargar el tiempo hasta 4, 6 o incluso 8 minutos.

    Novedades de junio: ampliamos el repertorio de tés aromatizados

    Ya tenemos aquí las novedades de este mes que, estamos seguros, harán las delicias de los amantes del té aromatizado:

    Para los fans del éxito de ventas Té negro a la vainilla… ¡ROOIBOS A LA VAINILLA!

    Para los que reclaman justamente más variedad de té pu erh con aromas… ¡PU ERH A LA LIMA!

    Para los que prefieren la comodidad de los tés ready-made… ¡TE A LA MENTA!

    ¡Que los disfrutéis!

    Té de San Jorge

    Cuenta la leyenda que San Jorge, además de un gran guerrero, era muy aficionado a los tés y siempre llevaba un poquito consigo para aliviar sus solitarias andanzas lejos de la civilización. En esa ocasión, después de un combate especialmente feroz contra el dragón, se dio cuenta de que el preciado saquito humeaba en su faltriquera. “Ay de mí”, gimió, “sin té y cerca de las cinco, qué tragedia”. Pero la doncella, que era muy apañá, deshojó una rosa y junto con aquel té chamuscado hizo una infusión cuya receta fue alabada por los maestros teteros de la época y se transmitió de generación en generación hasta nuestros días.

    Dice nuestro sommelier:

    De color dorado, con aromas intensos que recuerdan a la malta o al cacao y un inconfundible trasfondo ahumado. Sabor untuoso con notas dulces de los pétalos de rosa que redondean y equilibran la combinación. Su paso en boca es ligero pero evoluciona con el tiempo de infusión, que mientras no pase de los 5 minutos no corre peligro de amargar. 

    Té con menta

    Un té dulce, dulcísimo, que emana hospitalidad y exotismo.

    té verde tipo “gunpowder
    un manojo de hojas de hierba buena o menta
    azúcar

    01 Ponemos agua a hervir en una tetera que pueda ir al fuego.
    02 Cuando hierva, la retiramos del fuego e introducimos el té en un filtro (una cucharadita por persona), el manojo de hojas y una cucharada de azúcar por persona.
    03 Lo ponemos de nuevo al fuego y lo llevamos al punto de ebullición.
    04 Ahora apagamos el fuego, sacamos el filtro con el té y servimos un vaso, que acto seguido devolvemos a la tetera. Repetimos la operación dos veces más.
    05 Servimos el té con menta con la tetera elevada.

    Referencias:

    Te a la menta al estilo jordano
    Te a la menta al estilo marroquí (minuto 8:00 del vídeo)