tulsi

Tulsi, la hierba sagrada

La hierba tulsi, तुलसी en hindi (Ocimum tenuiflorum), es una planta de la familia de la albahaca y la menta que poco a poco se está introduciendo en Occidente a través de aquello que llaman medicina alternativa. En la India, de donde proviene, hace milenios que se conoce y se venera por su simbología religiosa (está dedicada al dios Vishnu) y también por las numerosísimas propiedades curativas que le otorga el Ayurveda.

Dice el Bhagavata, uno de los textos fundacionales más importantes del hinduismo, que en el reino espiritual de Vaikuntha todas las plantas de flor ostentan sus maravillosas y trascendentales fragancias pero aun así son conscientes de la grandeza de la austera y humilde tulsi, la favorita del Señor, que se engalana con hojas de esta planta. De la misma manera los devotos de Vishnu y Krishna reverencian la hierba tulsi, que forma parte de muchos rituales y, por extensión, de la vida diaria de los fieles, que la cultivan y la tienen siempre a mano.

Como planta medicinal, la hierba tulsi tiene una larga lista de propiedades: adaptógena, vermífuga, antioxidante, antiinflamatoria, antibacteriana… Poco menos un elixir de la vida eterna, la tulsi es adecuada, o eso dice el saber popular, para tratar desde el acné y los problemas de la piel hasta la caída del pelo y las picaduras de los insectos, contra los que, como sus hermanas aromáticas, es un excelente repelente.

Aquí en nuestra tierra es una planta difícil de hallar fresca, pero por suerte seca ya se empieza a distribuir (hasta ahora solo se encontraba en las farmacias y herboristerías y en forma de comprimido). Ya podemos, pues, prepararnos una infusión de tulsi o añadir un poco al té (tiene un aroma muy agradable que recuerda a la menta o al regaliz) y disfrutar así de sus virtudes.

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