Un encargo: el té con canela

Después de un par de semanas desde que abrimos, ya empiezo a ver ciertos patrones en lo que pide la gente, y el te con canela es uno de ellos. La canela, con su gusto dulzón y levemente especiado, gusta a casi todo el mundo y combina muy bien con la sequedad y potencia de los tés más fuertes. Además es una manera de suavizar la bebida sin tener que recurrir al azúcar.

Así fue como me puse a investigar cómo hacer un té con canela que fuese digno de su nombre. Evidentemente, la mejor opción siempre es disponer de una ramita de canela o casia, que herviremos unos 10-15 minutos para luego usar esa agua para preparar el té. De esta forma conseguiremos, tanto por el tiempo como por la proporción té-canela, una infusión bien aromática.

Pero los clientes, ¡ah, los clientes! me piden un té ya preparado, de esos que van de la bolsa a la taza. Y claro, conseguir una bebida con todo el gusto de la canela en tan solo 2, 3, ¡5! minutos que dura la infusión es imposible… a no ser que se usen aromatizantes tal y como hacen las grandes compañías. Pero nosotros queríamos un producto natural: té y canela, ¡nada más! Y la solución ha sido, pues bien, un punto medio, ni para ti ni para mí: hemos mantenido el punto natural pero hemos cambiado el té por el rooibos. Este, que soporta mucho mejor tiempos de infusión de 8-10 minutos, ha resultado ser el candidato ideal para nuestro “Rooibos con canela de la China”.

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